lunes, 23 de mayo de 2011



LUCERNA

Se ha apagado la llama en la lucerna
no hay diosa en el altar
ni aliento
para avivar su fuego.
 Ya no nos queda nada
de aquella adoración;
Sólo un templo caído
donde el tiempo reposa
con su verde lama.
Sólo un ángel de sombra
vagando entre las ruinas.


 Roxana Sanchez Seijas