sábado, 29 de enero de 2011

AVALOKITESVARA BODHISATTVA


Guardaste compasión en el frescor mas hondo de una vasija rota. Querías protegerla del viento de las áridas mesetas tras caminar a tientas cegado de deseo hasta llegar a Amitaba en la rueda del Samsara.

Su néctar nunca se secó. Fue como un manantial profundo y silencioso deseando brotar en el momento preciso para estallar en gozo. Sólo había que esperar, dejar sedimentar el alma en tan ínfimo espacio...En el silencio...

Ahora que eres luz, ten piedad de nosotros que vivimos en penumbra. Tu, que todo lo ves, esparce la simiente que ha de redimirnos...Como bálsamo suave en el desierto.


  Roxana Sanchez Seijas